Los cosacos - por Leo Tolstoi

Es duro, querido hermano, vivir en país extranjero.
Una obra que da para para mucho, en lo filosófico, moral y social.
En particular me impactó lo poderoso que puede ser el arraigo cultural, y lo relaciono con mi experiencia como migrante.
A falta de experiencia, el sitio donde nos criamos lo es todo. Es el mundo entero.
Como nativos de un lugar o de una cultura, podemos llegar a entender la existencia de mundos extranjeros y culturas distintas a la propia. Nos pueden parecer extrañas e incorrectas. Podemos llegar a juzgarlas como prohibidas. También nos pueden parecer curiosas, interesantes. Una aventura.
Luego, en grandes decisiones de la vida -matrimonio, familia, oficio- es difícil desviarse del ADN cultural con el que hemos crecido. Por mucho que agentes foráneos convivan en nuestra particular sociedad, por muy hospitalarios y curiosos nos sintamos, con dificultad les veremos como “uno de nosotros” al 100%.
La globalización ayuda, por supuesto, y seguro que algunas culturas son más conservadoras que otras. Pero el sentimiento prevalece. Algunos arraigos son más fuertes que la libertad de pensamiento y de acción.